Científicos crean un microchip que puede percibir olores, con esta tecnología se podrían rastrear explosivos a través del sentido del olfato.

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El neurólogo nigeriano Oshiorenoya Agabi quizá haya conseguido que un día usted pueda saltarse la fila de seguridad en los aeropuertos con un invento revolucionario: un microchip capaz de detectar explosivos sin molestar a los viajeros.

Según Agabi, su invento, "sin precedentes en el mundo", bautizado 'Koniku Kore', pudo diseñarlo gracias a su capacidad para respirar y olfatear el aire. Grandes marcas, según él, creen en su producto, por lo que los ingresos del startup pasarán de unos 8 millones de dólares anuales a 30 millones el próximo año.
Uno de los grandes desafíos ha sido hallar la forma de conservar las neuronas vivas, un secreto que Agabi prefiere no revelar. Los progresos de la inteligencia artificial y las búsquedas para poner a punto máquinas que se asemejen al cerebro humano dan miedo a algunos.

A esta tarea se han unido el nigeriano y su equipo de genetistas, físicos, bioingenieros y biólogos moleculares, con la esperanza de resolver problemas que van desde la detección de productos químicos o explosivos hasta enfermedades como el cáncer.